Por: Sergio Oropeza
Existe un lugar más allá del tiempo y del espacio, un sitio que no se constriñe a las restricciones del Dónde y Cuándo, sino que sólo se limita a Ser. Un sitio olvidado por aquellos que viven en la monotonía de una existencia regida por la esclavitud de pertenecer a un tiempo y un lugar.
En ese sitio llegan brumosas olas provenientes de la
existencia; de los mundos y los universos. Cacofonías eternas de ruido y
sonidos no distinguibles que llegan a orillas inexistentes de ese sitio donde
no hay nada más que un vacío infinito. Toda la existencia conocida e
imaginable, encuentra su antítesis en ese lugar. Ese lugar que existe más allá
de toda concepción humana, incapaces de imaginarlo vivimos ignorantes de aquél
espacio.
Ahí no existe la luz ni la oscuridad y solamente es posible acercarse a describirlo mediante un tono gris que abarca toda una eternidad, no existe nada de lo que se ha creado, por lo mismo es imposible siquiera decir que tiene un límite.
Un lugar sin límites, sin olores, ruidos, colores o algo que pueda crear una concepción imaginaria, llegar a ese sitio es quedarse inmediatamente sordo, mudo y ciego, no existe una entrada o una salida, por lo que visitarlo (aún en sueños) significa el riesgo de perderse eternamente y vivir sin existir.
Llegué por un simple error a ese sitio, así he decidido llamarlo a pesar de que carece de toda característica para llamarlo así, sólo fue rápido y una vez, pero lo recuerdo y me persigue el silencio, la ceguera y el sentimiento de ahogo.
Ahí no existe la luz ni la oscuridad y solamente es posible acercarse a describirlo mediante un tono gris que abarca toda una eternidad, no existe nada de lo que se ha creado, por lo mismo es imposible siquiera decir que tiene un límite.
Un lugar sin límites, sin olores, ruidos, colores o algo que pueda crear una concepción imaginaria, llegar a ese sitio es quedarse inmediatamente sordo, mudo y ciego, no existe una entrada o una salida, por lo que visitarlo (aún en sueños) significa el riesgo de perderse eternamente y vivir sin existir.
Llegué por un simple error a ese sitio, así he decidido llamarlo a pesar de que carece de toda característica para llamarlo así, sólo fue rápido y una vez, pero lo recuerdo y me persigue el silencio, la ceguera y el sentimiento de ahogo.
Un dolor me hizo llegar a ese horrible lugar. Arrodillado
frente a ti, frente a lo que quedaba de ti, coloqué mis manos en la boca mientras
pesadamente tragaba, me perdía del mundo, cerré mis ojos con fuerza y mis oídos
zumbaban con un sonido tan intenso que me disolvió de la existencia,
Observé el límite de una realidad creada a base de conceptos y me interné poco en el vacio total. Me quedé un momento mirando sin poder observar nada y tuve que huir para no perder la razón, alejarme y recuperarme a mí mismo antes de perderlo todo. En ese punto te vi entrar al vacio infinito para perderte por siempre sin existir más y borrar todo rastro de la mujer que fuiste, te perdí de vista en cuanto cruzaste el límite de lo existente, decidí que no irías sola en tu viaje al sitio gris de la nada y te dejé mi amor para acompañarte, un cariño sólo entregado a ti y que no podrá vivir nunca más en un cuando ni en un donde, sólo será el cariño que tuve, para mí, para ti.
Te lo entrego para que sea tu compañía mientras me alejo de ese terrible lugar sin esencia, mientras floto alejándome, dejo a tu lado el amor que sentí por ti y las lágrimas que derramo llaman a mi mente desde algún lejano lugar, siento el calor en la piel que me recorre y me quema, me acerco a la realidad (¿realidad?) y lo siento, cada uno de mis sentidos vibra de nuevo con estímulos, siento de nuevo el viento llenar mis pulmones y mis voz grita mientras abro los ojos.
Frente a mí, en un sofá, recostada de lado y con todo tipo de drogas arrastrándote al vacio sólo atinas a decir una breve frase “Me siento sola”.
Observé el límite de una realidad creada a base de conceptos y me interné poco en el vacio total. Me quedé un momento mirando sin poder observar nada y tuve que huir para no perder la razón, alejarme y recuperarme a mí mismo antes de perderlo todo. En ese punto te vi entrar al vacio infinito para perderte por siempre sin existir más y borrar todo rastro de la mujer que fuiste, te perdí de vista en cuanto cruzaste el límite de lo existente, decidí que no irías sola en tu viaje al sitio gris de la nada y te dejé mi amor para acompañarte, un cariño sólo entregado a ti y que no podrá vivir nunca más en un cuando ni en un donde, sólo será el cariño que tuve, para mí, para ti.
Te lo entrego para que sea tu compañía mientras me alejo de ese terrible lugar sin esencia, mientras floto alejándome, dejo a tu lado el amor que sentí por ti y las lágrimas que derramo llaman a mi mente desde algún lejano lugar, siento el calor en la piel que me recorre y me quema, me acerco a la realidad (¿realidad?) y lo siento, cada uno de mis sentidos vibra de nuevo con estímulos, siento de nuevo el viento llenar mis pulmones y mis voz grita mientras abro los ojos.
Frente a mí, en un sofá, recostada de lado y con todo tipo de drogas arrastrándote al vacio sólo atinas a decir una breve frase “Me siento sola”.