viernes, 7 de diciembre de 2012

Búsqueda


De nuevo se encuentra sentado frente al trozo de papel con la mirada desencajada y su enjuto cuerpo característico, sus largos dedos se deslizan hábilmente mientras sus ideas se plasman en el papel. Su escaza ropa que está usando lo hacen sentir el escalofrió del aire que logra entrar por la diminuta abertura debajo de la puerta, sus rodillas tiemblan y su corazón se detiene un poco. Llegan a su cabeza los recuerdos, el frio reanima sus pensamientos.

Agacha la mirada y encuentra sus manos, desgastadas, lastimadas y frías. Dejadas atrás del cuidado digno de cualquier persona, de cualquiera menos de él, sus manos y su cuerpo no son dignos de ser cuidados, nada en él es digno. Ya no.

Siente de nuevo el frio entrar por la abertura diminuta debajo de la puerta y comienza a llorar, continúa escribiendo ayudado únicamente de una luz mientras todo el lugar sigue en silencio. Él, aferrado a la única luz que lo acompaña guía su mirada al techo del lugar esperando reencontrar los infinitos rincones que algún día visitó en sueños y ahora parecen tan lejanos. Entrecierra los ojos y pierde de nuevo el sentido de ubicación, se vuelve a perder entre sus propios pensamientos. Pensamientos e ideas dignas de un demonio, un demonio que atenta contra la vida de aquél despojo de lo que alguna vez fue un hombre.

Siente su mente y la culpa devorándolo desde lo más profundo de su ser, agacha la mirada y se aferra con fuerza a la mesa mientras alarga la mano al paquete de cigarros, lo enciende y siente la rara combinación de frio en su cuerpo con la calidez de una llama frente a él. Inhala una vez y continua escribiendo, su mejor refugio. Donde sus pensamientos toman un camino fijo y no lo devoran con la culpa.

Solo, en la oscuridad y envuelto por el humo de cigarro, vuelve a sentirse ajeno a este mundo. Apartado y único sin lugar para estar, ocupando un espacio restringido y únicamente por el poder del dinero, escaso ahora. Puede sentir como aquellas personas que lo rodean desean su partida. No les importa el destino que tome, solamente quieren que se vaya y nunca más vuelva. Él lo sabe y está dispuesto a dejarse ir.
Su único objetivo es terminar con aquél trozo de papel -una última oportunidad, solo un intento más- piensa mientras continua concentrado en ese trozo de papel. Pero de nuevo lo interrumpe el frío, maldito frío que lo hace recordar cada uno de los abusos que cometió en su vida, cada golpe, cada grito y cada manipulación.
Recuerda la sonrisa que tanto desprecio, el cabello que se negó acariciar y que ahora lo iluminaría y le mostraría el camino. Recuerda la dulce y melódica voz que tantas veces escuchó, llena de talento y él tan ajeno al mismo. Recuerda el adiós, el dolor y la promesa que se hizo.

La buscó durante mucho tiempo y no logró encontrarla, se instalo en este viejo cuarto que pagó por adelantado y creyó que lograría dar con ella antes de que se agotara el dinero, pero no fue así, se agotó el dinero junto con sus energías y sus ganas de seguir adelante. Perdió todo incluido a sí mismo.

Pero ha logrado terminar con la hoja, el último esfuerzo en el cual quedó grabada cada gota de intención por encontrarla, cada palabra adquirió real significado en la hoja y ahora tiene entre sus manos la última joya que le da su fuerza y su energía para crear.

Toma fuerzas de la última voluntad y se coloca en medio de su cuarto, obscuro y casi vacío, la venta de sus bienes para mantenerse lo han dejado sin nada. Recoge un arrugado esmoquin del piso y se lo coloca. 

Dignamente se ha vestido para dar su último esfuerzo. Recuerda ahora los aplausos y gritos de euforia que algún día provocó entre la gente. Aquél solitario y abusivo músico está dispuesto a emitir su gloriosa y sincera melodía final.

Levanta del piso el preciado violín que aún conserva como recuerda de ella, y comienza a tocarlo. Sus desgastados dedos no son lo que solían ser después de tanto abuso e incomprensible maltrato, su preciada obra recién escrita. Esa obra en donde plasmó toda y cada una de sus ideas le ha quedado demasiado grande para su condición actual. Cae al piso, desesperado se abraza y busca la salida, quiere irse, caminar hasta donde pueda y permanecer ahí, en el frío y su mortal abrazo.

Llega hasta la puerta arrastrándose y se levanta sobre sus rodillas, su debilidad lo ha llevado a caer de nuevo incapaz de sostenerse de la puerta la ha dejado abierta, la luz del pasillo le lastima los ojos, siente un dolor en la espalda y descubre el violín destrozado debajo de él, las lágrimas surgen de su rostro mientras cierra los ojos.

Una extraña fuerza lo pone de pie, una vitalidad no esperada lo hace recoger el violín del piso -aún se escucha bien- piensa mientras sus dedos comienzan de nuevo a bailar por las cuerdas con la gracia que lo caracterizaba, con el talento que logró más de una vez se levantaran de los asientos los afortunados que pudieron escucharlo en sus mejores tiempos.

Ahora renovado deja que la música lo guíe mientras él continua con su magistral obra recién terminada e interpretada por primera vez como el quería. Un ruido lo hace detenerse, una voz reconocible aún en esos momentos de éxtasis -¿Papá?- escucha él a la voz decir. Antes de poder contestarle observa una fina y delicada sombra caminar y arrodillarse embargada en dolor, al agachar la mirada se da cuenta que ella a quien tanto buscó está ahora sosteniendo la cabeza sin vida de aquél gran violinista mientras repite la obra maestra que él recién interpretaba.

Afortunados los que lo escucharon tocar en vida, más afortunados quienes escucharon su última melodía desde la muerte.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Enamoramiento


Inició todo en algún momento inesperado, cuando me di cuenta, él me dijo –la amo- y cuando yo la conocí no pude hacer otra cosa más que caer irremediablemente en eso que se llama amor. Para mí era hasta ese momento un engaño, un producto ficticio que yo no me había atrevido a sentir, solamente uno más de los productos de venta del cine. Pero con ella no fue así, con ella, me enamoré.

Después de verlo con ella lo envidiaba cada día, cada instante que estaban juntos, me obsesioné con no verla alegre con él y cada sonrisa que él le arrancaba me dolía, tristemente comencé a disfrutar el dolor de ella, cuando el dolor era causado por él, sentía una alegría inmensa de poder por siquiera un momento imaginarme a su lado. Imaginar que estaría con ella algún día abrazándola, demostrándole que el verdadero amor va más allá de apariencias, va más allá de la percepción humana que conocía ella hasta ese momento.
Destruía mis manos, quería arrancarme mis ojos cada vez que estaba él a su lado. Maldito él y maldito el día que la conoció, maldito el triste pero acusador destino que no me permitió conocerla antes. Comencé a verlos más seguido, comencé a intentar descubrir de donde provenía ese amor que tanto mostraban al mundo y entender su relación, sus secretos y lo que los rodeaba.

Y lo vi, entendí lo que en verdad ocurría, los observé mucho tiempo y descubrí que solo eran amantes frente a la gente y que su amor solamente duraba mientras alguien los viera, eran amantes en público pero en la soledad de su compañía eran dos personas ajenas indispuestas a verse realmente, indispuestas a aceptarse. Decidí ayudarles, decidí que en la ayuda yo le dejaría claro a ella que significa el verdadero amor, le mostraría mi amor.

Pasó algo de tiempo y lo encontré, lo encontré a él, ese ser que odié desde el momento que me dijo –la amo- no podía ni mirarlo sin sentir repulsión, ni siquiera el lazo de sangre que me unía a él me hacía sentir menos odio y más comprensión por aquél ser que me había prácticamente educado, lo odiaba. Aborrecía cada gesto, cada palabra, todas y cada una de las cosas que terminan por describir a un ser. No pude más y ahí perdí el control, en ese momento después de los gritos, los empujones, cayó al suelo, inconsciente.

Sangraba profusamente de la sien, tenía los ojos desorbitados, las manos moradas por las ataduras, con una mirada desconcertada, me preguntó – ¿por qué? – es un estúpido, aún no entendía nada, no entendía mi interés, no entendió el porqué siempre insistía en permanecer cerca cuando ella estaba ahí. No entendió como era posible que la amara y sus ojos me juzgaron, sus palabras fueron azotes para mí pero no me importó sabía que era necesario y que a ella le haría saber que yo la amaba de verdad, que yo la aceptaba de verdad.

Llegó ella como acostumbraba hacerlo “ acostumbraba” costumbre, aquella palabra que puede terminar por derruir una relación plantada sobre los cimientos más fuertes y perpetuos imaginables, costumbre, palabra capaz de devorar tú vida y a la vez hacerte creer que estás vivo a plenitud. Costumbre, palabra que pudo salvarla.

Me vio en la puerta y se extrañó pocas veces me veía y aún menos veces me hablaba, las pocas veces que la vi directamente notaba su mirada menospreciándome por mi corta edad, aún así la amaba y tenía que mostrarle el verdadero amor, si ella hubiera seguido por seguir con la costumbre se hubiera ido se hubiera marchado y quizás no regresado. Pero la movió otra sensación y me descubrió, descubrió el cuerpo flagelado de su “amado” y me miró con ojos incrédulos, intenté explicarle, decirle que la amaba y que era necesario mostrarle a ella, mostrarle a él lo que sentía, salir y gritarle al mundo el amor por el cual lloraba tantas veces, el amor sentido en mí todo este tiempo por ella, para ella.

Pero no entendía, me gritó, me empujó y en su desesperación intentó liberar a aquél maldito hombre. No tuve otra opción, levanté alto en mi mano el mismo objeto con el que había lo había golpeado a él momentos antes e impacté su lindo rostro en el momento en el que volteó y me miró aterrada. Su mirada de terror creo en mi los peores sentimientos de arrepentimiento y recordé cada una de las veces que juré sería mejor con ella que él. Rompí todas mis promesas en un solo movimiento, rompí todas mis ilusiones de ella y todo por culpa de él, a punto estuve de correr y hacerlo sentir mi furia y dolor, dolor de alguien que perdió la razón de su vida después de encontrarla, de nuevo sentía la soledad carcomiéndome por culpa de él. Maldito sea él, maldita su mirada juzgándome, maldita sea su fuerza mayor a la mía que logró librarse de sus ataduras. Golpeó mi rostro…, obscuridad

Despierto, mis manos están atadas y lo veo frente a mí, es diferente, ya no es él. Su cara está llena de llanto y sus ojos llenos de rabia. Observo y la veo tirada pálida a ella que tanto amo quiero ver si está bien, él me dice que no tengo derecho a observarla siquiera, las palabras comienzan a perder sentido y no lo escucho, lo único que me importa es saber si ella está bien. Pero una palabra marca mis oídos y me remite a la voz de él. “Muerta” y veo de nuevo su cuerpo y debajo un gran charco de sangre que de su cabeza emana, ¿emanó? No lo sé, me duele demasiado creerlo, no puedo contenerme y comienzo a llorar y gritar su nombre. Algo me detiene, no tengo aire y un dolor inmenso en el estómago me ha dejado sin habla. Volteo mi rostro hacía abajo y veo su puño clavado con odio en mi cuerpo.

Comienza a golpearme y gritarme que la amaba. Sé que merezco lo peor porque he causado su muerte, sé que debo sufrir por lo que hice, pero él no lo entiende no entiende que ya sufro por ella, por lo que hice, ya estoy sufriendo demasiado. Nunca es demasiado y siento de nuevo clavarse algo en mi estómago, esta vez era algo más que un puño y siento la tibieza de mi sangre recorrer mi cuerpo y manchar mi ropa, oigo la salpicadura de la misma al caer y oigo la voz de él advirtiéndome que esto es solo el inicio.

“Hermano, ¿acaso no es suficiente el dolor que ya está sintiendo tu hermana menor?” Le pregunté. –No- me contestó

viernes, 21 de septiembre de 2012

Orquídea Negra


Por: Sergio Oropeza


¿Pueden culparme por amarla así? Era la mujer más especial, la única para mí. La conocí un día cualquiera, desde el primer momento me encantó, me hizo vibrar cada uno de mis sentidos. Mis ojos, aquellos que alguna vez creí que jamás contemplarían la gracia del mundo, se llenaron de la luz de su mirada, mis oídos retumbaron con su perfecta risa, estridente y llena de vida. Su aroma perforó mi nariz llegando directamente a mi mente para quedarse ahí por el resto de  mis días. Cuando me acerqué, mi mejilla se posó junto a la de ella y calcinó mi pensamiento dejando sólo un ligero remanente de cordura en el cual sólo se repetía un nombre, el nombre de ella.

Logré hacerme de su amor, lo obtuve y lo cuide cada día, cada noche y ella me amaba, lo sabía, lo notaba. Pero un día algo cambió, ella dejó de verme con ojos de locura pasional y su mirada se torno opaca, me repugnó el hecho de imaginarla, vacía, sin el amor por mí. Cada vez se sentaba más lejos de mí al compartir cualquier actividad y cada vez se alejaba más su mente.

Pero su perfecta y siempre bien manejada personalidad no me permitía dejar de amarla, por las mañanas se levantaba muy temprano y al buscarla la encontraba lejos siempre observando, amaba verla, aun lejos de mi la amaba, no resistía más. Un día sin más salió, se marchó y jamás regresó.

Me volvió loco su ausencia, cada mañana salía y la buscaba infructuosamente, un día sin poder tolerar más el que ella se había apartado de mi, decidí terminar con el dolor. Tomé algunas píldoras para dormir, acompañado de licor y drogas terminé por cerrar los ojos.

Desperté en una habitación fría y clara, con la luz sobre mi rostro causándome una ceguera temporal, el estómago me mataba con intensos dolores, pero aún recordaba su ausencia y eso era lo que me dolía más.
Pasé mucho en ese lugar tal vez años, tal vez pasé demasiado tiempo y un día los médicos decidieron que estaba listo para salir, listo para irme y comenzar de nuevo, lejos de ella y de su recuerdo. Así lo hice, me alejé de todo y cambié para siempre mis modos, con tal de no volver.

Pero ¡oh!, el cruel destino decidió que aún no era hora de olvidarla y en mis viajes acudí a un lugar inhóspito en donde eran enterrados aquellos cuerpos que no tenían lugar entre sus seres queridos un panteón comunitario lleno de fosas comunes y pensé en ella. Pasó por mi mente la terrible posibilidad de que ella estuviera ahí y regresé a casa corriendo. Intentando recuperar algo de ella, tuve la terrible necesidad de sentirla cerca una vez más para olvidar el horrible pensamiento de que ella estuviese solo, entre cadáveres no reconocidos, olvidados.

Llegué a aquella casa deshabitada por largo tiempo, al abrirla creí que estaría llena del paso del tiempo, impregnada con el aroma a olvido y decepción. No fue así, llegué y vi todo cubierto por orquídeas, pero no simples orquídeas, estas tenía un particular color rojizo a punto de la total negrura a la penumbra de mi lámpara la cual era la única encargada de ayudarme a no tropezar en medio de aquel olvidado y para mí siempre amado lugar. El olor estaba lleno de ella, de su vida la casa estaba en su totalidad rebosante de ella. La comencé a extrañar, tanto como en el primer momento en el que se fue, tanto como en el instante en el que me dejó de amar, tanto como desde el primer momento en el que se alejó de mí en la cama.

Entonces ahí, sin ningún tipo de aviso, el cuarto se lleno de aquellas orquídeas negras (diré que eran negras porque ya no lograba distinguir aquel tono rojizo)  y me hicieron caer, desconcertado, observé a mi alrededor y en medio de todas sus antiguas pertenecías (las cuales jamás moví) estaba aquel espejo grande en donde tantas veces se reflejó su hermosa silueta, impregnado como yo mismo de la esencia de aquella perfecta mujer, tanto así que por un momento apareció frente a mí en ese mismo espejo. Emocionado por verla una nueva vez, corrí a ella y sólo me encontré con el espejo. Quebrado y con el marco recién azotado en el piso descubrí aquel pequeño orificio entre el suelo. Lo examiné bien y descubrí que había algo ahí, al levantar un poco las primeras protecciones del suelo descubrí y reconocí aquel vestido con el que  la vi la última vez y recordé todo. Su amenaza de dejarme, su preocupación por salir a tiempo, su impecable apariencia al marcharse y su consternación frente al espejo por verse bella. ¿Bella para quién? me pregunté, bella para él. Inmediatamente lo supe. Y no resistí, ahora recuerdo que en ese momento no pude controlarme y lo que creí fue sólo un ligero empujón, termino por dejarla en el piso con un golpe severo en la cabeza y la mirada perdida, aquella mirada que yo admiré tanto, en ese momento no reflejaba nada y no me costó detener su sufrimiento, no me costó escuchar su corazón dejar de latir.

Ahora la veo de nuevo en el mismo lugar en el que la dejé tanto tiempo atrás, ahí está y de nuevo veo el brillo en sus ojos, de nuevo oigo su voz retumbando en mis oídos, sus manos llamándome su cuerpo lleno de aquella flor, con horror veo donde florece la orquídea negra y cuál es su alimento. Con horror me acerco a darle un último abrazo, sé que será el último, sé que me ha traido de regreso, sé que no me dejará salir de aquí…, pero no puedo resistirme, no puedo controlarme y es que acaso ¿pueden culparme por amarla así?

jueves, 2 de agosto de 2012

Límites




Me ha costado mucho trabajo entenderlo, llegué a creer que no podría ser y que necesariamente las cosas tienen que fluir de manera separada dentro de la maraña de pensamientos pero es imposible. Es idílico pensar en la separación de tus mundos, es ilógico creer que tienes el control.

Primero creí que la genialidad brillaba por si misma desde el momento en el que asciende, desde el primer instante en el que los ojos brillan con un fulgor distinto a lo conocido y “el genio” sube desde lo recóndito de los pensamientos donde se oculta y aparece, dejando al mismo portador incapaz de comprender y de interpretar los nuevos pensamientos que fluyen en su mente. Hasta que se hace uno con ellos.

Pero una disculpa mi querido lector pues he comenzado sin darte mis antecedentes, soy un escritor cualquiera que ha decidido entregarse a su pasión, decidí hacer no menos que amar lo que hago. Comencé muy joven a darme cuenta que veía el mundo con los ojos diferentes a lo que ocurría pues en cada persona observaba una capacidad única, una capacidad que yo creía solo propia de los dioses, capaces de no ser humanos, de no tener humanidad y aunque disfrazados en forma, ausentes en esencia, ausentes en espíritu. Lejos de todos los que los rodeaban e indiferentes a ellos.

Eso que observaba en las personas me hacía escribir lo que escuchaba, lo que veía y algunos eslabones de mis pensamientos se encargaban de terminar aquello que hacía falta, comencé a escribir historias, comencé a escribir terror y las personas comenzaron a ver todo aquello que yo escribía con ojos distantes, como si no estuvieran rodeados del miedo, pero al parecer terminaban por agradecer un momento, un instante de liberación de la realidad que le oprimía, que nos oprimía.

Mis historias comenzaron a ser leídas y en algún momento desafortunado, comenzaron a rebasar los propios límites impuestos por mí, siempre creí que aquellos pensamientos horrorosos que veía en mi realidad, que me atormentaban en mis sueños eran solamente parte de una sección de mí ser. Que no me representaban y no era yo aquello de lo que lograba hablar con sencillez.

Pero me equivoqué indudablemente comencé a impregnar mis historias cada vez más con mi persona y mis pensamientos, o ¿habrá sido al revés? Como sea un día tuve que admitir que estaba tremendamente unido a ellas y no podía dejar de pensarlas durante todo el día. Fue ahí que el miedo se apodero de mí, llegó un momento en el que no pude escribir más y no era por falta de imaginación, no era por falta de historias de horror y “fantasía” imaginadas en mi mente, era porque no distinguía la línea, había borrado la línea límite entre mi imaginación y la realidad.

No lograba distinguir si había sido yo aquel que devoraba las manos de su amada al pedirle perdón y al otro día al despertar y ver mis manos mordidas no lograba saber si era yo aquel cruel amante o si había sido otro desplante de ira irracional el que había causado mi abandono. No supe si ella estaba bien, si ella quizás se había ido y mi tendencia a evitar a la gente se vio reflejada cuando nadie se acercaba a mí. No sabía si fui yo quien abrió aquellas puertas al reino de los desconocido y dejó atrás la humanidad para volverse un ser reflejado solamente en los espejos, nunca distinguí en qué momento mis manos cicatrizadas fueron el reflejo de las historias, nunca supe si eran el reflejo de escribirlas ansiosamente o eran el reflejo de realizarlas.

Moría un poco cada vez que me acercaba a mi máquina y observaba un nuevo escrito no sabía que parte eran ciertas y cuáles no, pero los rumores comenzaron a correr y sólo lograron que empeorara la situación.
Era el brujo, el loco, el asesino, el fantasma, el amante, me convertí en todos y cada uno de ellos, perdí el control de mis mundos y al final me di cuenta que algo que yo creía separado siempre había sido parte de un todo. Siempre habían sido partes de mí. 

Decidí escribir un último cuento, consiente, un último cuento que sí habría de llevar a mi realidad para terminar con todo, fue entonces cuando sentado enfrente de aquella máquina, compañera de ilusiones dignas de un castigo infernal,  recordé aquella vez en mi juventud en la que escribí de un escritor loco, aquel personaje anónimo, aquel personaje con tintes de genialidad oculta y finalmente dominado por pensamientos más fuertes que él, ahí lo recordé, ahí, sentado imaginé que me había convertido en él.

Y ahí sentado, recordando una historia, de entre cientos, recordé que aquel día, fuel el día que perdí la cordura.

lunes, 9 de julio de 2012

Mierda...




Por: Sergio Oropeza



Apestas a mierda y los sabes, tienes ese hedor a mierda, solamente eres una extensión de la putrefacción, busco, buscamos, alejarnos de ti pero a la vez sólo logramos acercarnos más y más. De cierta manera nos atraes, nos retienes, nos enamoras.

¿Cual es tú encanto? ¿Cuál es tu jodido encanto? ¿Será acaso tu olor a mierda? ¿Será acaso tu despreciable silueta la que nos obliga a permanecer cerca de ti? O quizás es la necesidad incontrolable que tenemos de ti.

La necesidad que tenemos de sentirnos parte tuya y de sentirnos que somos unos contigo que somos importantes para ti. ¡¿Para qué?! ¿Para recibir una bofetada cuando nos muestras que no lo somos? ¿Acaso es divertido saberte dueña de nuestros pensamientos?

Apestas a mierda, cada uno de los que has aceptado te han hecho apestar a mierda porque sabes que los aceptas por no ser ellos mismos. Los aceptas una vez que se rehúsan a ser lo que quieren y se convierten en lo que buscas, eso, eso te hace oler a mierda y no solo oler también te hace serlo.

No negaré que te necesito, pero te odio. Porque no quiero dejar atrás lo que soy, sin embargo, he tenido que dejarlo poco a poco porque tú me obligas y para poderme sentir tuyo tengo que hacerlo pero no vale la pena, no lo mereces. No mereces este esfuerzo y no mereces lo que estoy dando, mereces que te trate como lo que eres, una mierda, mereces que te haga lo que tú me haces y no aceptarte, en tu caso es más fácil porque muestras lo que en verdad eres desde siempre no sé y no comprendo porque te quieren y porque la necesidad de que nos aceptes pero aun no estoy tan dañado y no pretendo hacerlo.

No pretendo perder todo lo que soy por convertirme en parte tuya, estúpida sociedad y estúpida necesidad carente de reflexión que se da en los hombres faltos de juicios personales y faltos de amor propio dejándolo dispuesto a perderse a sí mismos en la búsqueda de tu migaja de aceptación. ¿Una fiesta? ¿Una reunión? Una invitación se busca pero a la vez se pierde en las lagunas de la mente en donde se han perdido a sí mismos los hombres.

Estoy harto y te desconozco como mía, estoy cansado y me rehúso a aceptarte, tú no eres yo, tu no vales lo que crees valer y estoy cansado de tu hipocresía a la mierda contigo y con tu hedor a mierda, estúpida sociedad…





viernes, 29 de junio de 2012

Llamas


Por Sergio Oropeza




26 de mayo

Por fin y finalmente lo he conseguido, me he casado con la mujer que amo, con la única y mejor mujer del mundo para mi, tan bella y radiante en este día. No puedo esperar para ya tenerla frente a mi, levantar su velo y saber que con un simple monosílabo se entregará a mi por el resto de su vida, no puedo esperar decirle y jurarle mi amor. Me he colocado el traje y comienzo a sudar demasiado, estoy muy nervioso, no me gusta el calor. Es hora de salir y esperar que la lleven a través de los invitados hacía mi para por fin quedarme con ella para siempre y amarla, es hora de iniciar mi historia con ella.

¡Dios!, no aguanto la felicidad, la próxima vez que escriba algo será inspirado por ella y enamorado totalmente


21 de junio

Mi amor, a ti he de dedicar estas líneas, se me ha ocurrido escribir estos momentos memorables y revivirlos cuando alcancemos nuestro primer año juntos así que recuerda que todo esto que escribo será para ti, he adjuntado lo que escribí el día que nos casamos para que forme parte de esta pequeña bitácora. Además de anexar la carta donde escribí mis votos para ti, mi amor soy tan feliz a tu lado, me vuelves loco a cada instante, con tus sonrisas tus bromas, siempre creí ser un amargado hasta el día que te conocí y me sorprendiste mostrándome partes de mi mismo que ni siquiera yo conocía, una de esas partes fue el sonido de mi risa. Y ahora, estar aquí, en nuestra casa, hoy es el primer día que dormiremos aquí, en nuestra casa


Observo por la ventana y no creo que pueda existir mejor paisaje, estamos alejados de todos y tenemos tanto espacio para nosotros dos, o ¿quién sabe?, quizá en un futuro seamos más, tu preciosa voz me regresa a la realidad y saber que mi realidad es ahora vivir a tu lado me hace inmensamente feliz, dejaré esto por ahora es momento de continuar amándote.


20 de julio

Hoy terminamos de acomodar la casa a nuestro gusto sólo un cuarto ha faltado de ocupar y me parece genial la idea de dejarlo vacio “por si lo requerimos después para alguien más” tu respuesta me ha hecho tan feliz , me confirma que eres mi otra mitad, me confirma que está unión que siento no es falsa y que ambos seriamos inmensamente felices con la llegada de un pequeño acompañante en nuestras vidas, espero con tantas ansias una noticia así, pero no hay prisa mi amor, todavía me queda de mucho por disfrutar solo a tu lado.


19 de noviembre

Hoy por fin ha llegado la noticia, muero de felicidad y de emoción, saber que cada minuto crece el símbolo de nuestro amor, saber que a cada instante palpita dentro de ti una nueva vida me hace inmensamente feliz, también sé que debo de ser fuerte, nunca he sido muy supersticioso pero ahora que lo pienso puedo usar este espacio para confesarme contigo. Sé que tengo que ser más fuerte para poderte proteger, ayer tuve un sueño que a continuación te relataré.

De cierta forma percibía algo que no logro describir  por más que me esfuerzo, era una especie de ser que se acercaba a ti mientras dormías, era invisible lo sé, pero lograba percibirlo y era tan real, lo sentía acercándose a ti, a tu abdomen y percibía su deseo, cuando me desperté aterrado supe que era un aviso de mi inconsciente diciéndome que tengo que ser más fuerte para lograr protegerte y lo haré en este momento tú y el fruto que posees dentro de ti son lo más importante para mí.


30 de noviembre

No termino de entender bien el porqué pero me parece adecuado seguir tu plan, las pesadillas no se han detenido y cada vez en mis sueños, lo siento acercarse más a ti, quizás signifique algún miedo mío o algo así, pero de todas formas estoy de acuerdo contigo en ver a un psicólogo para que me ayude a superarlo, últimamente no logro dormir bien y creo que debo estar en forma para cuando llegue nuestro hijo poder cuidarlo, es hora de pasar a consulta, creo que la importancia de mencionar esto es porque es nuestro primer obstáculo que por supuesto venceremos y saldremos adelante, por ti, por mi, por nuestro hijo.


18 de diciembre

Esta es la tercera consulta a la que acudimos y francamente confieso que me siento peor, sigo sin poder dormir y ahora aun estando despierto percibo que algo se acerca a ti. Las pesadillas aun aumentado su inmensidad y no dejo de sentir este terrible calor mientras duermo, me aterra este calor me recuerda esas cosas que quería olvidar, quiero seguirte escribiendo mientras pueda, mientras no estoy intentando dormir, me siento tan cansado la verdad, pero no quiero rendirme pues todo vale la pena sabiendo que nos aguarda más felicidad. Es solamente que esas pesadillas son tan terribles y me da tanto miedo que algo malo pueda pasar.

  
1 de enero

No sé si fue el alcohol pero está vez por primera vez en mucho tiempo no soñé con ese ser que intenta devorarte, de cierta manera siento  que posee un hambre ancestral y que busca satisfacerla en tu cuerpo, he comenzado a soñarla todos los días y cada vez es peor,  incluso una vez desperté y vi una silueta alejándose de ti, me da miedo que estos sueños comiencen en verdad a afectarme, quiero volver a visitar al psicólogo. Esta vez soñé con mi padre quemándose y me desperté con tantos recuerdos, sus gritos, su dolor, el llanto de mi madre al tocar su piel y que se le quedará pegada en las manos, el sacrificio que hizo para salvarme, no pude resistirme y comencé a llorar, pero ese calor que sentí al despertarme me hizo sentirme aun más desprotegido, mi amor, es momento de visitar al psicólogo de nuevo.


5 de enero

Estoy en la clínica de sueño a la que me han traido, escribo esto a media noche, porque no logro seguir durmiendo, quiero saber de ti, tuve otra pesadilla, te vi sola en la habitación y observaba unas llamas debajo de tu cama, más encendidas de lo normal, dispuestas a devorarte completamente si te acercabas al borde, ha llegado el enfermero con medicamento para dormir pero no quiero tomarlo sólo quiero regresar junto a ti y protegerte, estar a tu lado y si es necesario morir por ti y por nuestro hijo.


7 de enero

Después de las dos peores noches de mi vida he regresado y me sorprende lo que ha pasado, al llegar veo una mancha negra enorme en el techo de la cocina, me has contado como fue que la estufa se encendió sola, probablemente un auto encendido  mal programado quiero suponer, pero que peligroso ha sido, el techo de la cocina está manchado de negro irremediablemente, tendré que pintarlo y llamaré a la fábrica de estufas para intentar obtener una explicación. No me volveré a alejar de tu lado nunca más.


7 de febrero

No termino de cubrir esa mancha negra sobre el techo de la cocina, le he colocado varias capas de pintura y termina por reaparecer, apenas hoy he notado esa silueta de sonrisa marcada en la misma, me da algo de pánico solo verla pero debo controlarme, debo pensar en las cosas buenas que nos esperan tu estómago ha crecido bastante y veo como te ves más feliz aunque algo preocupada por mi, estaré bien mi amor, estaremos juntos y felices así como lo soñé hace mucho.


25 de marzo

Hoy te escribo lejos de ti, dicen que soy muy peligroso para estar cerca de ti, que las emociones fuertes no te hacen bien y que el despertarte en las madrugadas por mis gritos es lo peor para el bebé, no tengo la culpa créeme que si pudiera lo dejaría pero, he soñado cosas tan terribles he soñado como esa estúpida mancha que no pude quitar de la cocina te devora, he soñado como algo se acerca a ti, y me advierte, sé lo que quiere, no te desea a ti desea lo que tienes, lo que es de ambos y por más que he intentado negarlo no puedo seguir rehusándome a aceptar su existencia. Lo percibo ahora estando despierto, percibía como se movia por los rincones de la casa esperando, acechante, ahora estoy lejos y sólo quiero que te alejes de esa casa pero no tengo manera de decírtelo.
Sueño a mi padre quemándose  vivo, lleno de dolor y sufrimiento y a pesar de haber sido tan joven recuerdo el aroma de su carne quemándose mientras me cargaba para salvarme de aquel incendio, no sé como tomarlo, no sé como interpretar eso, sólo sé que cuando no sueño eso veo esa cosa en mis sueños, habitando la casa y esperando.


15 de abril

Hoy soñé de mi nuevo a mi padre, pero esta vez el sueño fue más largo y recordé y volví a ver lo que sucedió.

Mi padre había recién llegado de trabajar y se veía cansado, lleno de ojeras y desesperado por verme, antes de que pudiera llegar un corto eléctrico provocó un incendio casi espontaneo, del cual mi madre logro salir casi inmediatamente, en mi sueño pude ver mi cuna, rodeada de llamas y vi esa figura, reconocí esa sonrisa que ya había visto y vi como mi padre rogaba por mi, antes de que llegará a mi ese ser indescriptible mi padre lo atravesó corriendo para llegar a mi, aunque eso le causo arder en llamas inmediatamente, logró sacarme de ahí aun quemándose y ponerme a salvo. Eso lo pude ver en mi sueño, después recordé que mi madre lloró años por mi padre y aun lo hace, siempre me ha dicho que era su alma gemela y su otra mitad.


15 de mayo

Ayer soñé de nuevo ese ser, venía y se jactaba de haber logrado alejarme de ti, se reía de mi y decía que no cometería el error de antes, que esta vez devoraría aquello que saciaría su hambre ancestral, que estaba listo para iniciar y que yo no podría detenerlo, tengo que salir de aquí, tengo que ayudarte mi amor y ya sé como, sé como evitar que nos devore...

Esa es la última hoja encontrada del diario del paciente 82808, fugado hace dos noches.


Informe policial del 20 de mayo

Después de recibir la llamada del hospital psiquiátrico acudimos en busca del paciente diagnosticado con esquizofrenía, antes de llegar a su casa encontramos la camioneta sumergida en el depósito de aguas residuales de la zona, la mujer que presentaba un embarazo de seis meses murió ahogada y el embrión fue imposible de salvar, el cuerpo del hombre no logramos recuperarlo, por lo que se cree pueda seguir vivo, aunque continuamos con la búsqueda dentro de las aguas residuales. Sólo se ha podido encontrar la ropa que vestía pero no hay rastros del cuerpo.

Aún no hemos logrado determinar las causas del incendio en la casa de los fallecidos, así como el incendio de la camioneta que trasladaba el cuerpo de la mujer.

Debido a la calcinación de los cuerpos lamento informar que no tenemos ningún resto para presentar a los familiares.

domingo, 10 de junio de 2012

La hoja



Por: Sergio Oropeza




Comenzó con una hoja que llegó con el periódico un día, jamás la había recibido antes, era una sola hoja con los bordes desgastados y con las marcas de algún tipo de humedad. Las marcas tenían algún tipo de esencia que inmediatamente me causo repulsión, en el centro de la hoja alcanzaba a ver apenas unas cuantas figuras y decidí dejarlo para luego continuar estudiándolo.


Soy profesor de lenguas muertas y tengo mi trabajo en el museo, no gano mucho pero me alcanza para la vida que deseo leyendo libros sin otros lujos, los únicos lujos que poseo son aquellos libros que me agrada comprar, primeras ediciones o tomos considerados “raros” o de conocimientos “prohibidos” es por eso que cuando llegó el periódico con la hoja adherida no pensé mal, sólo creí que alguien lo había colocado ahí como un regalo, para que yo pudiera tenerlo, apreciarlo.


Todo el día recordaba la hoja que llegó a mi casa por la mañana y me apresuré de regreso sólo para poder de nuevo verla y analizar un poco mejor de que se trataba, al llegar y abrir la puerta estaba ahí inmediatamente a la entrada, yo recordaba que la había dejado sobre la mesa pero creo que alguna corriente de aire la llevó al piso, algo al levantarla se me hizo un poco extraño, eran más distinguibles aquellas figuras que tenía en el centro y comenzaba a formar algo parecido a letras, decidí intentar leer algo pero me fue imposible así que decidí tomar otra lectura mientras cenaba algo y dejarlo así por la noche. Dejé la hoja apartada en la mesa y cuando terminé de cenar coloqué el libro sobre la hoja para que no volará de nuevo aunque esa vez al verla justo antes de ir a dormir, me provocó cierta repugnancia que decidí dejar a un lado para recostarme.


Al otro día me levante y me sorprendió ver que la hoja estaba a un lado de mi cama, sin lograr imaginar cómo fue que llegó ahí me sorprendió al ver que ahora las letras eran más legibles e incluso esta vez logré leer una línea la cual me hizo sentir un tremendo escalofrío en el momento en el que las palabras leídas terminaron de fluir por mi mente. Eran latín y sólo decía “El conocimiento se abre, la vida acaba” por alguna razón fue una frase que me dejó con un sentimiento de fragilidad todo el día y al salir al trabajo lo hice con algo de miedo.


Al llegar de nuevo vi la hoja en la entrada y está vez me impacto aun más, en realidad parecía esperar mi regreso a casa para presentarse frente a mí, la dejé a un lado sin ni siquiera fijarme si tenía algún cambio y fui a mi lectura nocturna para disfrutarla mientras cenaba a la vez que alejaba de mi la idea de que la hoja me siguiera, reí por lo tonta que era la idea y mientras tomaba el libro tuve una sensación diferente a las anteriores. Sentí miedo al tocar el libro pues al primer tacto noté que tenía la misma textura que la hoja que tanto ocupaba mis pensamientos, un poco atemorizado lo abrí y noté que todo su interior estaba borrado y había sido reemplazado por un tono verdoso como de humedad y un aroma nauseabundo, lo dejé algo espantado y al caer sobre la mesa vi de nuevo la hoja, ahí estaba extendida frente a mí al lado de un libro desgastado y decolorado, un libro que apenas un día atrás estaba como nuevo y ahora parecía que aquella hoja desgastada habría salido de aquel libro viejo y decolorado, decidí deshacerme de ella pero al tocarla, no pude evitar darme cuenta que ahora era más fácil leer el contenido y no pude evitar hacerlo y comencé a leer.

 “cuando el conocimiento cae sobre ti, sabrás de aquel que bajó de las estrellas y duerme bajo el manto del mar, busca la liberación, busca despertar, conocimiento infinito obtendrás, pero su precio tendrás que pagar”


Más de lo que leí la primera vez y me di cuenta que esta vez mientras mis ojos avanzaban leyendo las líneas, estás mismas seguían apareciendo en esa hoja desgastada, en menos de lo que me di cuenta termine de leer la hoja en su totalidad y mientras mi mente repetía las palabras que recién había leído, estrellas, inmortal, apertura, mente, sacrificio, mapa, hogar. Hubo dos palabras que se marcaron tremendamente en mí. Ah pesar de no saber cómo decirlas se impregnaron en mi y al final consumieron todos mis pensamientos para quedar ahí ellas dos, Cthulhu, R’lyeh. Se repetían en mi mente una y otra vez como una vorágine que consumía mis demás pensamientos y en menos de lo que me había dado cuenta me desmayé.


Recuerdo que soñé con descender a través de un túnel con unas paredes de tonos verdosos que iluminaban un poco y mientras descendía observaba unas figuras que se movían en las sombras, no distinguí que eran pero sabía que no podrían percibirme de alguna forma comencé a saber lo que ocurría, de alguna forma comencé a adquirir todo el conocimiento y volvieron a retumbar las palabras en mis recuerdos “el conocimiento se abre, la vida acaba” y observé esas formas acercarse a mí y pude ver a esos seres que parecían un gusano alado, pude notar cómo me dirigían, supe que aquellos gusanos eran los que surgen de sus sueños, los que él crea mientras duerme y estaban a sus ordenes ayudándole a despertar. Supe que me llevaría ante él, supe que estaba en la ciudad submarina de R’lyeh y que me llevaban con Cthulhu supe bien que devorar mi mente le ayudaba a obtener energías para seguir buscando la forma de despertar, supe que no había más remedio y me dejé llevar.


Al final desperté esta mañana sobre mi cama, con energía inigualable, al parecer le soy más útil vivo que muerto, sé que ahora soy yo quien debe de encargarse de un trabajo, me levanto, desayuno, me pongo en marcha y tomo el libro desgastado, ahora está lleno de hojas iguales a las que recibí y decido comenzar a repartirlas en secreto, con mis vecinos, en el trabajo, en la ciudad. Ahora sé..., que me ha elegido para ser su profeta y por eso me mostró su grandiosidad, ahora sé, debe levantarse y reinar sobre el que ya fue su dominio y más que nada sé, que nadie logra resistir la tentación de leer una hoja.

domingo, 3 de junio de 2012

Superior





Por: Sergio Oropeza



Así que te gusta el morbo ¿no? Disfrutas mucho observar como los demás sufren las cosas que tú has sufrido, te gusta observar el dolor en sus rostros, te gusta acercarte a ellos y ver las lágrimas brotando de su ser. No necesariamente literal, quizás no veas sus lágrimas pero te gusta percibir ese daño en su ser, te gusta mirar esa cara confundida cuando estás presente y no saben cómo actuar para no demostrar su dolor sin saber que en el mismo acto lo hacen, lo demuestran en pequeños gestos que has aprendido a notar.


A través de muchas experiencias iguales en las cuales te has parado de frente a las personas para “consolarlas” que ambos sabemos lo que haces es disfrutarlas en su dolor. Has ido aprendiendo a sacar el significado real de cada frase, de cada gesto, de todos y cada uno de los pequeños detalles que la gente tiene cuando está herida.


Esperas encontrar dolor aquí, esperas inundar tu cabeza con ideas confusas, raras, esperas sentir. ¿Sentir qué? ¿Empatía? ¿Empatía por el remanente de persona al cual te encuentras frente a ti?, al cual estás imaginando en este preciso instante lleno de dolor. No, tu esperas confirmar tu existencia  y confirmar la forma en la que te sientes valioso para la vida, sentirte aun más valioso, sentir que tu “vida” vale más porque está más ordenada, más cuidada, mejor llevada.


Y te subes a un pedestal y juzgas a la gente a pesar de su dolor, no te interesa conocer su sufrir sólo te importa encontrar el error en sus acciones, se apoderan de tu mente pensamientos tan insanos para ti y para el otro pobre bastardo que se está retorciendo de un dolor que tú no puedes comprender.

Aquel que juzgarás a pesar de no terminar de conocerlo. Al final también yo seré juzgado y desechado como muchos antes. Al final te estás deshaciendo de todos.


Dios ¿es acaso que te han aburrido tus juguetes y ahora piensas en romperlos?

domingo, 27 de mayo de 2012

Realidades



 Por: Sergio Oropeza



Hoy decides comprobar que no hay un dios, que no existe, que jamás ha dejado nada por los hombres y no ha dado nada para salvarlos. Irás a contemplar el dolor en su más pura esencia, tendrás cerca de ti las peores situaciones conocidas por los hombres y tu sólo crees que es una exageración todo lo que te han dicho de ese lugar, te das valor, el suficiente y el necesario para salir de casa, te levantas del sillón tomas rápidamente tus llaves y sales corriendo azotando la puerta.


Llegas con aquellos que son tus compañeros, sus caras sonrientes, sus bromas todo te parece tan normal y lo es. Sin duda alguna comienzas a relajarte recuerdas lo que dijo aquel maestro acerca de la experiencia y de que podría ser traumático pero no te preocupas y comienzas a olvidarlo, olvidas la advertencia y abordas el camión con tus compañeros mientras ries.


Llegas y lees en la entrada un letrero grande que anuncia o advierte, no logras distinguir muy bien cuál de las dos pero lo observas y ves desgastado y mal pintado con unas letras que apenas se distinguen “Hospital Psiquiátrico” abajo se lee el nombre del fundador pero está tan gastado que ya ni siquiera vale la pena intentar leerlo.


Entras entre tus compañeros que aun hablan ahora con la voz un poco más baja, siguen caminando todos guiados por su maestro el cual a la vez es guiado por un guardia. Mientras el grupo en el que va más avanza puedes notar como las sonrisas y los comentarios que hicieron al llegar van disminuyendo mientras el ambiente se hace más tenso, así continua incrementándose pues mientras avanzan los ruidos de los gritos son más claros y más distinguibles.


Llegan a la zona del pasillo de la seguridad, un pasillo designado para que nadie pueda pasar sin la autorización necesaria y esto no es solamente para evitar que se escapen  los pacientes en algún descuido, “también está para salvaguardar la integridad de los que vienen” dice el guardia. No entiendes a que se refería pero siguen avanzando guiado siempre por un guardia y detrás de él, el maestro.


Visitan la primera habitación y ves a un niño, con su boca sangrando y con sus ojos cerrados, te causa una gran impresión y lo primero que haces es pedir auxilio para él pero te voltean a ver con indiferencia hasta el momento en el que se acerca el guía y te dice “ya no podemos detenerlo, lo hemos intentado muchas veces y sólo nosotros quedamos heridos” dice el guía que avanza caminando mientras lo miras con rabia y cuando estás a punto de regresarlo con un buen jalón del brazo te cuenta la forma en la que su padre mato a su madre frente a él y lo amenazó para que no dijera nada, fue tanto su miedo entonces hacia su padre que en el momento en el que lo amenazó el chico decidió morderse la lengua para intentar asegurar su vida. Desde ese momento se ha ido perdiendo él solo en su mente.


Sigues caminando detrás de todos sin querer perderlos lejos de ti, no te imaginabas tener esa reacción en el primer paciente que observaste pero te impactó, te dejó con la sensación de estar en un lugar muy cercano del infierno.


Y llegas al final al segundo paciente, “trastorno de identidad disociativa” dice el diagnóstico. Mientras observas al paciente para realizar algunos apuntes mentales el guía interrumpe súbitamente tus pensamientos, este de aquí mató a su hermana mientras los papás trabajaban, cuando su mente cambió de personalidad le dio tanto terror que intentó devorarla para ocultar el cadáver, cuando los padres llegaron lo encontraron con el cadáver de su hija a la mitad pues en su miedo logró devorar buena parte de ella.
Cuando lo volteas a ver lo observas llorando, te lamentas un poco, quizás sufra mucho y nadie puede entender lo que es regresar y recordar el daño, perote acercas y lo ves alzar la cara mientras sonríe. Sientes un escalofrío recorrer tu espina, esa sonrisa esa falta de compasión. Volteas y de nuevo ves a tu grupo alejándose, corres para alcanzarlos pero un grito te detiene.


Volteas justo frente a una puerta abierta, raro piensas tu, no debería haber puertas abiertas en un lugar como este. Pero oyes los gritos y reconoces que son de un bebé, no puede existir peligro en un bebé quizás por eso estaba abierto, probablemente alguna de las pacientes lo tuvo y lo cuidan mientras se lo llevan, entras y ves la cuna en medio del cuarto, puedes ver un pequeño pie y cuando te inclinas para apreciar mejor te das cuenta lo equivocada que estabas. Un pequeño hombre con la cara de un bebé pero con las manos de un adulto, con vellos en los brazos y piernas incluso algunos salen de su barbilla, lleno de fluidos, saliva orines y excremento son los olores que percibe inmediatamente tu fosa nasal. Lo ves llorando tan fuerte, tan desgarradoramente y tu primer instinto es levantarlo para que deje de llorar pero te da asco verlo embarrado en su propia inmundicia, teniendo los nervios a punto de reventar te espanta una sensación de que algo escurre en tu mejilla, te espabilas para ver qué es y te das cuenta que has estado llorando, ni siquiera lo notaste.


Entra el guía cuando estás a punto de levantarlo y te lo prohíbe, forcejeas con él, hasta que logra someterte y explicarte que no es lo que parece ser, es un sujeto de 23 años con una enfermedad terrible, su mente sólo tiene la madurez de 6 meses al igual que su cuerpo, o al menos la mayor parte de su cuerpo, te indica que es hora de limpiarlo y mientras te haces para atrás ves como lo mojan con una manguera a presión, escuchas los gritos terribles gritos, ellos dicen que no siente pero incluso tu puedes notarlo, notas que sufre, notas que su grito incluso es distinto a los que escuchaste antes, le dices al guardia que se detenga pero no te escucha, el grito del paciente es terrible y decides ayudarlo, en un acto de rabia tomas la manguera con la que le rociaban agua y se la introduces en la boca, sin darle oportunidad de nada el guardia se ahoga antes de lograr oponer resistencia. Sólo ves al “bebé” y decides ayudarlo, lo tomas suavemente y le colocas la manguera en su boca, pronto dejará de sufrir.


Al día siguiente los vecinos leyeron las noticias en el periódico “Joven estudiante de psicología asesina a su pareja después de una visita al hospital psiquiátrico”. Se narraba lo siguiente:

“Joven sin tener conciencia de sí misma introdujo una manguera en la boca del esposo mientras este bañaba al bebé que ambos habían procreado ahogándolo casi instantáneamente, en el momento en el que se disponía a sumergir la cabeza de su hijo de seis meses fue interrumpida por uno de sus compañeros de escuela el cual notó la afectación que tuvo la visita al psiquiátrico en su amiga y la siguió para asegurarse de que estuviera bien. Al observar que había entrado a su casa sin cerrar las puertas tras su ingreso supo que algo pasaba y decidió ayudar, afortunadamente evito que la tragedia fuera mayor al quitarle al pequeño segundos antes de que los sumergiera totalmente en el agua”


Cuando la policía llegó solo descubrieron a una mujer riéndose diciendo que tenía que terminar de devorar el cadáver de su esposo, llena de sangre y lágrimas la joven fue trasladada al hospital psiquiátrico más cercano.


Ese al que no se le alcanza a leer el nombre del fundador.

sábado, 19 de mayo de 2012

Perspectivas




Por Sergio Oropeza



Todas las historias ocurren en ese país donde a la gente se le ha condenado a vivir, un país donde el débil somete al fuerte, donde el miedo de muchos sobrepasa el valor de pocos, un país donde una idea pierde totalmente su valor y puede ser robada. Ese país es de gente cuerda que constriñe a la gente loca. Gente mal llamada loca, de ideas libres y de  pensamiento diferente.

Yo me uní a esta gente no por voluntad propia, un día desperté con la sensación de poder, inimaginable, bendición el levantarte y sentir que tus pies están plantados sobre algo que te sostiene muy fuerte, saber que sólo estás tú y ese poder proviene de ti. Ese poder me llevó a escribir y a plasmar mis ideas en todas y cada una de las formas que podía.

Plasmaba ideas, impregnaba de mi pensamiento a cualquier otro ser que entrara en contacto conmigo, comencé a escribir tantas cosas y las personas comenzaron a seguir, plantaba semillas de la reflexión y de la crítica en las mentes más jóvenes que observaba, me dediqué en cuerpo y alma a transmitir eso que después fue llamado locura. Si es locura el sentir fusionado tu ser a una meta más grande, lo admito, estoy loco y con gusto moriré con la locura que padezco, mientras asegure que otros seguirán con esa locura terriblemente elocuente en donde la lucidez en el pensamiento es el primer y más notable síntoma de la locura

Y vi esa meta, queriendo cambiar todas las cosas que jamás podría aceptar de esta, (¿aquella?) nación. He perdido el sentimiento de pertenencia hacia este país, pero creo en mi mente que puedo darle algo, que debo darle algo, esta capacidad que poseo me crea ese sentimiento de que debo ayudar en lo que pueda, porque siento la responsabilidad innata que conlleva tener un pensamiento libre,  un pensamiento diferente, un pensamiento sumido en la locura.

Pero pierdo poco a poco mi capacidad para hablar con la elocuencia requerida para una misión tan difícil, pierdo mi capacidad para escribir con la pasión necesaria, pero ¿qué me falta? ¿Convicción? No, siento la misma fuerza dentro de mí y el mismo poder de modificar las cosas. Y volteo y observo a un tipo devorando una carne cruda y rancia, centrado sólo en su persona, viviendo su realidad sin saber que alguien lo observa y me pregunto, ¿acaso todo lo que he hecho es en vano? Las personas prefieren aislarse y vivir su realidad independientemente de que tan terrible sea.

¿Cómo despiertas a una sociedad a la cual su enfermedad le ha aletargado todos y cada uno de sus mecanismos de defensa? Ni siquiera terminaba de plantearme la pregunta y encontré la solución. ¿Cómo activar sus mecanismos de defensa? Ya están acostumbrados a todas y cada una de los estímulos probables en su vida, la gente vive así porque lo ha decidido, y decidió ignorar las amenazas a su seguridad inmediata, pero cuando te vuelves una amenaza desconocida, un agente nuevo, peligroso para su seguridad y todo lo que conocen, entonces tienen que moverse y sólo es cuestión de encaminar esa masa irregular y sin pensamiento único. Esa masa torpe, amorfa y descerebrada de gente que ha perdido la individualidad, pero eso lo hace más sencillo, espanta a uno y los demás correrán por reflejo, no sabrán de qué huyen pero lo harán. No dejaré espacios para sus interpretaciones, no dejaré lugar a que la costumbre remplace al miedo, sentirán el miedo y el dolor acercándose a ellos más y más y al final sólo encaminaré a donde deben dirigirlo.

Comenzaré con ese hombre, lleno de manchas en la ropa y su cara ensangrentada, en el piso se ha recostado satisfecho de un festín que se dio encerrado en su mundo, ni siquiera veré que comía pero siento en mis pies esa sensación de pisar algo gelatinoso y eso aumenta mi odio, esa actitud cerrada, esa forma de ver perdida, lo odio porque representa lo que debe quedar atrás, y ahí decido a tomar más de un plan, eliminaré a aquello que pueda volver a enfermar a la sociedad y si no la curo le mostraré que siempre habrá peores terrores, que no debe aletargarse porque es un placer que le dolerá mucho si continua haciéndolo. Llego hasta él y mientras disfruta su bocado lo abordo y termino con su vida poco a poco. ¿Cómo fue? Irrelevante. ¿Le dolió? Irrelevante para él, no para los demás, no para todos aquellos que oyeron sus gritos e inmediatamente se sintieron acechados, ellos a los que encontré y usé para demostrar que el sufrimiento y que los padecimientos estaban más cerca de lo que creen. 

Pero un mal día en el que me encontraba castigando a aquel idiota que creía que su bienestar era más importante que el descanso eterno de sus padres, llegaron a mí aquella gente “cuerda” de pensamiento cerrado y cuadrado que no sabe analizar que la vida no está hecha de trazos directos. Las personas temieron y participaron más en lo que debían, se organizaron y se dieron cuenta la forma en la que adquirían poder al organizarse, al final esa era mi meta y mientras a mi me abordaban a la camioneta que me llevaría a sellar mi destino observe como las personas que se acercaron a ver seguían en su camino al perderme de vista. Observe con tristeza el mínimo cambio logrado.

Es por eso que ahora recurro a ti, ya no como aquel lector que siempre creyó que juntos crearíamos un lugar mejor, recurro a ti ahora como el aliado, como el cómplice que seguirá adelante mostrando las amenazas a una sociedad dormida que no piensa despertar, es hora de que escribas y que hables, que pienses y que atraigas. Es hora de que des el salto conmigo, no sin antes dejar a un aliado atrás, un seguidor dispuesto a seguir con esto, sé que lo harás porque estás loco. Porque cada párrafo te transmitió esencia y sé ahora que sientes en tu interior el poder de hacer las cosas diferentes. Sé que sientes las llamas de la locura hablándote. Síguelas, sigue su consejo, porque hasta este día el mundo ha sido forjado solamente por los cuerdos que palidecen ante la idea de salir, es hora de que les mostremos el mundo a la visión de un genio, la visión de un rey, la visión… de un loco.

jueves, 10 de mayo de 2012

Una última vez


Por: Sergio Oropeza


Estás muerto ¿recuerdas? pereciste en ese accidente propiciado por ti, habías bebido demasiado, los suficiente para saber que podría pasar y pasó. Sentiste un fuerte golpe inicial, tu auto voló por los aires y el segundo golpe fue aún peor pues quedaste presionado entre tu asiento y la carrocería destrozada. No sentías dolor, el alcohol en tu sangre y el shock no te lo permitieron, pero tú lo buscabas, tú anhelabas eso. Anhelabas cerrar los ojos y despedirte de todo por siempre  y así lo hiciste.

Pero jamás imaginaste lo que ocurrió después, en el instante que siguió  estabas ahí parado. Viendo tu cuerpo morado y rígido sobre la plancha de metal. No te explicabas el porqué podías verte, estabas sólo ahí desafiando todas y cada una de las palabras que te enseñaron en tu religión, prácticamente te habías suicidado pero no era el infierno lo que vivías sólo continuaste viendo la vida sin ti. La vida a la que ya no pertenecías pero la cual seguía.

Súbitamente la viste entrar en la fría y oscura habitación donde en medio se localizaba la plancha de metal con tu cuerpo. Estaba hecha trizas, al principio no la reconociste y eso te dolió después, pero la observaste bien y era ella. Era tu madre, tras ese rostro desfigurado por el dolor, tras esos ojos rojos de llanto y esa boca abierta  inhumanamente que te impacto al instante creándote un poco de miedo, pero ¿cómo puedes pedir un rostro humano? Cuando el dolor que siente es algo incomprensible algo que jamás creerías ni entenderías.

Y la observas llorando, y sientes un poco de culpa. Intentas consolarla pero no siente nada, no percibe tu mano apoyándose en su hombro, te extraña y lo sabes. Sólo eran ella y tú y la dejaste sola. Eras la única familia que le quedaba y la dejaste sola. Ahora la ves, el tiempo ha pasado y no te lo explicas pero la ves de nuevo, la observas viéndose frente al espejo, observas su arrugas más marcadas que nunca. Ves el calendario en la pared. Han pasado dos meses desde aquel accidente y sólo sigues ahí no puedes hacer nada, no puedes decir nada, solamente puedes observarla decayendo, marchitándose. Su cuerpo delgado y sus brazos arañados, el dolor insoportable que se le ve en el rostro, el cuerpo demacrado, sabes que no come porque la conoces lo suficiente y notas en su vestimenta que no sale y que sólo está en su cuarto recordando lo que era que estuvieras en su vida.

Avanza el tiempo una vez más y lo primero que haces es buscar el calendario, lo observas y ves ahí algo que te da un escalofrío inmediato. Diez de mayo, sabes que ese día eras tú la luz de su día y siempre tuviste la idea de que ese día no era tan especial, que le demostrarías todo el año lo importante que era para ti, pero no lo hacías, algo siempre se interponía una tarea, una obligación, tu pareja. Sí, aquella persona  que te hizo creer que la vida no valía lo suficiente y ahora que ves a tu madre sola, llorando, aún más demacrada te das cuenta de que si valía toda la vida. 

Ahora lo que darías por felicitarla, por no haber dejado pasar las oportunidades y al menos un solo día más poder abrazarla. En todo el silencio en el que estás inmerso oyes su llanto y de nuevo intentas abrazarla, consolarla pero no te siente, ni siquiera siente tu presencia.

Con terror la observas avanzar y tomar un frasco con píldoras, lo sabes, sabes que su dolor es inmenso y que no puede soportarlo más y ahora por más que lo intentas por más que te esfuerzas en gritarle no te oye, intentas tocarla pero no te siente y con todo tu dolor observas como se toma el frasco de píldoras y su piel pálida se comienza a poner azul a medida que pierde el aire, no está respirando y ves las contracciones en su garganta intentando por instinto respirar pero ella misma y las pastillas que tomó no se lo permiten. Y ahí la ves, tirada sobre su cama, con el rostro azul y la cara llena de lágrimas y en el silencio en el que estás condenado oyes su último respiro y observas por última ocasión como su torso se contrae exhalando el remanente de aire que quedaba en su cuerpo.

Muerta, a tu lado. Tú, sujetando su mano; pero sabes que murió sintiéndose sola y en un profundo dolor que tú causaste. Pero una pequeña esperanza ilumina tu tristeza, quizás esté a tu lado de la misma forma en la que tu apareciste al lado de tu cuerpo, quizás puedas consolarla. Y así es, la ves a tu lado observando desconcertada su cuerpo sin vida pero cuando te colocas frente a ella no te ve, sigue sin verte y sigue estando alejada de ti.

Entonces ocurre, algo se la lleva y ahí sí escuchas su grito de dolor, un grito que te dejará marcado el resto de tu existencia y se la llevan lejos de ti, ahora simplemente sabes que jamás la volverás a ver, una voz en tu interior te lo dice, sabes que se ha ido para siempre y te das cuenta el porqué sólo podías ver las consecuencias de tus decisiones, sólo pudiste observar sin poder hacer nada, pero eso no fue el castigo, el castigo fue quedarte sin la única persona que te amó incondicionalmente y con un verdadero amor eterno desde el primer momento en que te vió. Te das cuenta de eso y lloras, con un dolor que jamás habías sentido y el único pensamiento que atraviesa tu cabeza es haberle podido haber dicho aunque sea una última vez “Feliz día mamá”.

martes, 1 de mayo de 2012

Regalos


Por Sergio Oropeza



Hoy volveré a mandar un lindo regalo, me esfuerzo cada vez más y más porque me encantas desde el día en que te vi quedé locamente enamorado de todo tu ser, de la forma en la que miras al mundo con desilusión a través de ese par de ojos  enrojecidos de llanto, de tu piel pegada a los huesos por la falta de una buena alimentación, de esa imagen obscura y perturbadora que liberas al mundo.

Todo comenzó el día en que sin esperarlo te lanzaste frente a mi auto, sólo por un milagro más allá de nuestra comprensión frené a tiempo sin hacerte ningún daño y tú, con una furia tremenda y los ojos llorosos pero a la vez llenos de odio te lanzaste a la ventanilla a gritarme de cosas mientras yo sólo veía a una mujer de la cual me estaba enamorando.

Me encantó tu silueta delgada, tus ojos apagados de vida, tu caminar encorvado y tu pelo largo y maltratado. Toda esa figura desaliñada pero increíblemente hermosa en la cual yo comencé a refugiar mis esperanzas y deseos más profundos. Eres maravillosa y cuando te ibas tambaleante por algún tipo de efecto de algún alucinante pude notar tus heridas, físicas y sentimentales.

Decidí ayudarte y sin que me vieras comencé a seguirte, intentar entender como era que una maravilla como tú estuviera con heridas tan profundas; heridas no comprensibles y jamás las entendí pero decidí ayudarte.
Comencé enviándote un pequeño regalo que atesoraba mucho, algo tan mío que entregártelo fue un verdadero dolor que estuve dispuesto a soportar por verte feliz, pero, en tu decepción del mundo y en tu frialdad parece que nada puede sorprenderte ya, lo viste cuando abriste la puerta, una pequeña caja de color negro con un listón rosa, yo te observaba desde mi auto y vi como fue que lo abriste e inmediatamente después lo llevaste a la basura y lo tiraste.

Fue un fracaso, lo admito, pero me motivo a esforzarme más pues me di cuenta de que una persona tan espectacular como tú no caería en mis brazos con esos detalles tan insignificantes, esforzarme más era la solución.

Y de nuevo en mi casa esforzándome para saber cual sería mi siguiente regalo, tenía que ser algo que dijera lo que eras para mí, pero sin expresarte que era un compromiso obligatorio el que tenías que adoptar conmigo; encontré la perfección de nuevo y decidí arriesgarme al ir a tu casa y dejar una vez más el obsequio en la puerta, una caja negra de mayor tamaño esta ocasión, toqué el timbre y eché a correr lo más rápido que pude a mi auto, subí apresuradamente me agaché y desde la ventana observe tu silueta salir de tu casa, mirar el regalo, abrirlo y sin previo aviso voltear a donde me encontraba yo. Me observaste y tu mirada atravesó mi ser, tus ojos negros y tristes llegaron hasta mi alma y fue en ese momento donde me di cuenta que era todo, hasta ese punto solamente me era posible llegar. Estaba perdidamente enamorado de ti.

No supe que ocurrió con mi último regalo y me da gusto, espero lo hayas tirado a la basura de nuevo pues no servía, lo sé ahora lo sé y es por eso que estoy aquí con mi adrenalina al máximo y mi corazón latiendo compulsivamente. Lo he notado, quise contenerme pero no puedo eres dueña de mi desde ahora y mis torpes regalos sólo te hicieron dudarlo. Por eso tenías cara de desconcierto, ahora lo veo, tú no entendías porque me limitaba si ya te veías como dueña de mi corazón.

Me equivoqué, en un inicio al regalarte los dedos de mi mano izquierda, como iba yo a rendirte ese tributo que tu mereces con mis inútiles y torpes dedos, también estuvo mal cuando te regalé mi ojo izquierdo, ¿para que necesitaría conservar el otro si podría ver a través de los tuyos? De esos grandes y negros ojos. Por eso esta vez sólo fallaré en entregarte personalmente mi último regalo, pero no te preocupes pues llegará, que de eso ya me he encargado yo. 

Y hago una última caja un poco más grande que las anteriores, la he forrado por dentro para que no se pierda nada de lo que te regalaré. Ahora decidido totalmente comienzo a cortar mis pies, para que tú me guíes a cualquier lado, me corto lo sobrante de mi mano izquierda para que te sirva como tú lo desees pues soy tu sirviente más leal aunque no lo sepas, comienzo a cortar mis labios para que hagas de ellos lo que gustes, esperando en el fondo de mi ser que algún día los beses y les alivies este dolor que sienten ahora, en mi pecho desnudo comienzo a cortar y separar poco a poco la piel para que tengas donde acariciarme cuando necesites sentir un pedazo más grande de mi. Creo que ya está hecho, sólo me hace falta quitarme este ojo, debo trabajar de prisa pues siento las fuerzas abandonarme, disculpa si lo he maltratado un poco, entre el dolor y la prisa no he tenido tiempo para cuidarlo como es debido, pero lo deposito en la caja, es tuyo para que recuerdes que hay alguien que después de verte y conocer tu imagen no necesito más sus ojos porque no podía creer que existiera algo más hermoso que tú. Y es hora del último de mis grandes regalos, el más valioso, es tuyo para que literalmente sepas que eres la dueña de mi corazón y a ti te lo regalaré aunque el dolor sea insoportable ya, haré este esfuerzo final. Y levanto el cuchillo en lo alto, imagino su resplandor plateado reflejarse en mi rostro, lo escucho cortar el aire y percibo esa media luna de plata que se dibuja en el aire al momento de dirigirlo a mi pecho, siento el inmenso dolor en mi carne y el terror de un cálculo mal hecho, el cuchillo se ha quedado atorado en mis costillas.