Avanzo hacía a ti, camino sin importarme nada de lo que
observo a mi alrededor, la belleza de la cual soy participe por el simple hecho
de existir, ahora me es ajena, sólo pienso en una cosa, sólo un objetivo en
mente mueve mi ser, cada minuto que pasa me acerco más y observo tu imagen a la
distancia, primero pequeñísima pero avanzo con toda la rapidez que puedo, me he
agotado de todo lo que eres, de todo lo que significas.
Ahí estás, puedo sentir el miedo que surge de ti, pero para
mí ya no eres nada, has dejado de representar cualquier cosa buena. Tus
acciones nos han llevado a este desastroso final, lo único que me importa es
acabar contigo, dejarte para siempre como el único recuerdo de algo que existió
pero no dejó rastro alguno.
Gritas cuando me observas llegar, sientes el calor de mi furia a la distancia, sientes como quema superficialmente la corrupción a la cual te entregaste, intentas correr de mí pero no encuentras lugar, no existe espacio suficientemente lejos, no hay tiempo para que te alejes, para nada. Continúas observando cómo me acerco a ti, furioso de todo lo que has hecho.
Vagos intentos tuyos de detenerme llegan a mí, pero sólo logran enfurecerme más. En tus vicios y tu necedad de “permanecer” de “ser” no encuentras forma de detenerme y gritas, chillas corres e intentas en vano escapar, envías mensajeros llenos de furia que me tocan con intensas llamas de odio, de desesperación, incluso en algunos siento la triste esperanza que aún conservas de seguir con tu absurda existencia de autodestrucción. Te has autodestruido, corrompido, saboteado y has odiado tu existencia y la que te rodea, no dejas espacio a alguien que no seas tú misma. Tienes la necesidad absurda de consumir a quien se acerque a ti. Pero me he cansado de verlo, me he cansado de ti y me acerco más y observo cómo tu cara de terror se distorsiona, se deforma y revela tu verdadera y monstruosa identidad que se escondía tras rostros de paciencia, de amor, de comprensión, empatía y humildad.
Sólo algunas preguntas llegan a mi mente mientras me
encierro en mis pensamientos ¿Por qué decidiste tomar ese camino de
condenación? ¿Quién te enseñó a destruir así? ¿Por qué te convertiste en un
error?
Nada quedará de ti después de esto, ni uno sólo de tus pensamientos, ni tus obras en vida, concluyes tu tiempo para dar paso a la maquinaria gigante que jamás entendiste. Perdiste el tiempo y ahora te condenaste por perderte a ti misma. Nunca pensaste que alguien te observaba y consideraba tus actos, nunca pensaste en no tener el control.
Sientes mi primer golpe, devastador y lo entierro en ti con toda mi fuerza, observo tu caída, la esperé tanto, alcanzo a escuchar tus gritos y tus últimos discursos. ¡Malditos discursos! Siempre manipulabas usando tus discursos, siempre tenías la torpe creencia de no necesitar saber la verdad entera y la manipulabas siempre con tus bien trabajados discursos, ahora dices no merecer este castigo, dices ser víctima de un cruel destino que te llevó a esta situación, pides la misericordia de Dios y mantienes los ojos cerrados mientras acabo contigo.
¡Ábrelos cobarde! Abre tus ojos y observa tu piel quemada y destruida, observa tus miserables templos al amor propio destruidos para siempre, observa tu literatura y tus pensamientos por siempre devorados por las llamas del infinito que nunca pudiste ni alcanzaste a comprender, observa tu arte perderse por siempre junto con tu maldita vanidad ¿No mereces esto? ¿Qué te hace pensarlo? ¿Será acaso la misericordia que nunca mostraste? ¿Será el absurdo amor propio del cual siempre te enorgulleciste? ¿O tu esperanza era la viciada juventud que siempre corrompías para hacerla participe de la misma cadena de autodestrucción que te impusiste?
Nunca lo fuiste pero siempre te llamabas a ti misma “Humanidad” te resaltabas los valores que nunca tuviste y te gustaba seguir por el tiempo pervirtiendo todo lo que tocabas. “Humanidad” palabras que tú definiste pero nunca alcanzaste a convertirte en eso. “Fuimos la humanidad, dejamos un legado en el mundo, cometimos errores pero no merecíamos esto…, que Dios nos ayude” No te nombres lo que no eras, no creas en tu absurda vanidad que algo de ti valió la pena, no pidas ayuda de quienes nunca creíste, confiaste y sobre todo, no niegues el castigo que mereces desde hace mucho.
Breve transcripción de las noticias mundiales del 13 de
Abril de 2036
El 7 de Abril de 2036, Apofis, un asteroide cercano a la tierra, súbitamente cambió su órbita a curso de impacto directo en contra de todo pronóstico previo. La humanidad se unió para ejecutar acciones de emergencia y en una asamblea mundial con representantes de los países más poderosos se votó a favor de un ataque nuclear directo, el asteroide se fragmentó en dos como único resultado e inexplicablemente aceleró su curso de impacto.
Este será el último mensaje a la humanidad. No somos merecedores de esto, pero las circunstancias nos impiden evitarlo, nuestro legado perdurará, nuestro arte y nuestro paso por el universo no quedará inadvertido… Que Dios se apiade de nuestras almas.