Por: Sergio Oropeza
¿Alguna vez te has obsesionado con alguien? ¿Has visto a
alguien ser tan perfecto para ti que podrías decirle “te amo” después de un
minuto de conocerla? ¿Alguna vez has conocido el verdadero amor? ¿Te han
partido el corazón? A mi sí, todas y cada una de estas preguntas, yo las he
respondido afirmativamente. Hoy estando en mi habitación contigo.
“Inclúyeme en tu cuento” me pides, habla de mi. ¿Cómo puedes
pensar eso? Sabes que cada uno de estos cuentos los escribo con cada fibra de mí
ser más enfermizo, sabes que esto que escribo es el desahogo. Y ahora ¿quieres
estár en ellos?, ¿de verdad?.. ¿Ni siquiera este espacio puedes darme para
lograr hacer mis pensamientos una cadena donde nadie pueda pasar?
Está bien, te amo. Y haré lo que sea que te haga feliz,
porque en realidad es mi única intención, desde el primer momento en el que te
vi, tan linda, tan preciosa, plasmada en la pintura de la vida saboreando cada
momento, y, en el primer instante que dirigiste tu mirada a mi, quede
enganchado. Quede hipnotizado y atrapado por ti. Ahora quieres que escriba de
ti, pues lo haré, hablaré de ti y te daré un papel en esos cuentos que tanto
han logrado molestar a las personas. ¿Qué te gustaría ser mi amor?, ¿la heroína
principal?, ¿el personaje antagónico?, ya lo sé, la victima.
Siempre ese papel te ha quedado a la perfección siendo una
victima que todo lo que sufre es a causa de hombres como yo, que no hacen más
que aferrarse a tu existencia con todas sus fuerzas. De acuerdo, serás la
victima, en un papel donde una pareja tuya llegará y tendrá problemas contigo,
ah que bien ya tengo tu papel. Y ahora sólo te toca la parte donde sufres, pero
en donde quedará el nudo de la historia si el único pecado que se ha cometido
es estár enamorada. Que difícil es hacerte una victima, ¿cierto?
Eres esa victima, que sufrió el acuso injustificado de sus
padre, desde el día en que nació, has tenido una infancia difícil y ahora estás
pegada a una persona, que no te valora, exacto. No te valoran, el hecho de que
dejes atrás todo sólo ha funcionado para que la gente te deje aparte.
Y aquí está a tu lado ese ser loco que no responde a estímulos
sociales, que no responde a estímulos psicológicos, y sabe que te has ido
alejando, sabe que te alejarás por siempre y solo intenta estár a tu lado, solo
quieres seguir contigo, pero, tu no quieres estár a su lado, has decidido
alejarte de él y no decirlo.
Y entonces comienza, has visto varios cambios desde hace ya
bastante tiempo, has creado una barrera, y él también lo ha hecho, pero, ¿de
qué les sirve? Al menos a ti de nada, porque entra a tu habitación enfermos de
celos, entra enfermo de desamor, y te recuerda todo lo que han pasado. Te hace
pensar en las cosas que estás dejando a un lado, te hace creer que eres mala, y
piensas en lo injusto que es, en lo loco que está.
Bien mi amor, he logrado plasmarte en mi cuento de una forma
buena, una forma auténtica que en verdad
me recuerda a ti, ¡maldita sea! Porque tienes que invadir esto, no puedo seguir,
no puedo plasmar todas las ideas, eres victima, eres alguien que ha descubierto
como ser siempre inocente.
Y aquí estás de nuevo negando todo, de nuevo siendo
inocente, de nuevo teniendo esa actitud totalmente justificada, pero él está
loco sólo quiere acabar con su sufrimiento y con el tuyo. En ese dejo de amor
que aun tiene por ti. Quiere que te retires con él de este mundo, solo tienes
que acercarte. Él se encargará de lo demás, te hará ver lo que juro, te hará
sentir lo que prometió.
Y así lo hace, te recuerda que te dijo preferir verte
primero muerta a poder aguantar que dejases de amarlo, te dice todo ese tipo de
cosas enfermizas que juramos cuando hablamos del amor, y tu solo no sabes que
hacer, solo tienes esa mirada desorbitada. ¿Por qué? Porque en realidad él está
actuando, él está acribillándote mi amor. Él está secando sus lágrimas con las
partes mutiladas de tu cuerpo. Te
ultraja antes de que puedas hacer algo y al final decide llevarte con él para
que observes lo que eran esas promesas de eternidad.
Así es mi amor, he terminado, obsérvalo dime tu opinión.
Dime que te ha gustado, dime que sigues aquí conmigo, dime que no me temes. Tu
has pedido que te incluyera y aquí estás como la victima principal, convirtiendote en toda esa pureza ultrajada. Ah lo siento bebé, he ofendido tu nivel de
pureza, he ofendido todo lo bueno que eres, pero tu me pediste incluirte en el
relato, así que finalmente tendrás que leerlo.
Léelo mi amor, léelo. Entérate de todo lo que sabía, entérate
de todo lo que escribí conociéndote más profundamente que tu misma. Entérate
que todo lo que sentí lo plasme ahí, el dominio. El chantaje, la manipulación. Entérate,
porque todo lo he plasmado, he plasmado hasta al final la historia completa. Léelo.
Yo sabía todo mi amor, sabia que me odiabas, sabia que me detestabas. Sabía que
me partirías en dos el corazón. Literal.
Pero tú no lo sabías. No creías que tuviera la habilidad de
saber esto, pero la tuve, supe desde hace mucho que me asesinarías, supe que cada palabra que decia, hacia que sintieras miedo por mi, supe que solo me aguardabas estando
dormido, supe desde hace mucho que llegarías a mi cuando no lo esperará. Yo sabía. Sí,
eres la victima, pero eso te hacía más peligrosa. Y no sabías que llegaría este
relato a ti después de mi fallecimiento, tú crees que estoy enterrado debajo de
kilos y kilos de rocas, pero no mi amor, aquí estoy escribiéndote historias, aquí
estoy observándote, aquí estoy tocando tu piel mientras lees y recuerdas. Aquí
estoy esperándote, porque aunque no lo veas, al final te sigo esperando. Al
final he decidido quedarme a vivir contigo toda una eternidad. Y rescribiremos el final de la historia, y te
mostraré el final de mis promesas de eternidad. Sólo necesito que duermas, como
cuando yo dormí, solo necesito que confíes, solo necesito de ti. Porque al
final serás capaz de ver más claramente la eternidad con los ojos cerrados por
siempre.