lunes, 9 de julio de 2012

Mierda...




Por: Sergio Oropeza



Apestas a mierda y los sabes, tienes ese hedor a mierda, solamente eres una extensión de la putrefacción, busco, buscamos, alejarnos de ti pero a la vez sólo logramos acercarnos más y más. De cierta manera nos atraes, nos retienes, nos enamoras.

¿Cual es tú encanto? ¿Cuál es tu jodido encanto? ¿Será acaso tu olor a mierda? ¿Será acaso tu despreciable silueta la que nos obliga a permanecer cerca de ti? O quizás es la necesidad incontrolable que tenemos de ti.

La necesidad que tenemos de sentirnos parte tuya y de sentirnos que somos unos contigo que somos importantes para ti. ¡¿Para qué?! ¿Para recibir una bofetada cuando nos muestras que no lo somos? ¿Acaso es divertido saberte dueña de nuestros pensamientos?

Apestas a mierda, cada uno de los que has aceptado te han hecho apestar a mierda porque sabes que los aceptas por no ser ellos mismos. Los aceptas una vez que se rehúsan a ser lo que quieren y se convierten en lo que buscas, eso, eso te hace oler a mierda y no solo oler también te hace serlo.

No negaré que te necesito, pero te odio. Porque no quiero dejar atrás lo que soy, sin embargo, he tenido que dejarlo poco a poco porque tú me obligas y para poderme sentir tuyo tengo que hacerlo pero no vale la pena, no lo mereces. No mereces este esfuerzo y no mereces lo que estoy dando, mereces que te trate como lo que eres, una mierda, mereces que te haga lo que tú me haces y no aceptarte, en tu caso es más fácil porque muestras lo que en verdad eres desde siempre no sé y no comprendo porque te quieren y porque la necesidad de que nos aceptes pero aun no estoy tan dañado y no pretendo hacerlo.

No pretendo perder todo lo que soy por convertirme en parte tuya, estúpida sociedad y estúpida necesidad carente de reflexión que se da en los hombres faltos de juicios personales y faltos de amor propio dejándolo dispuesto a perderse a sí mismos en la búsqueda de tu migaja de aceptación. ¿Una fiesta? ¿Una reunión? Una invitación se busca pero a la vez se pierde en las lagunas de la mente en donde se han perdido a sí mismos los hombres.

Estoy harto y te desconozco como mía, estoy cansado y me rehúso a aceptarte, tú no eres yo, tu no vales lo que crees valer y estoy cansado de tu hipocresía a la mierda contigo y con tu hedor a mierda, estúpida sociedad…





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