viernes, 30 de marzo de 2012

Duerme junto a mí


Por Sergio Oropeza




Y te veo de nuevo ahí, parado, terminando tu día, yo aquí desde mi cama continuo observándote mientras te preparas para dormir a mi lado, es el final del día como todos los días anteriores y te preparas de nuevo para descansar, hoy te veo más cansado de lo normal y te veo que ya no puedes más, ¿Qué hago?, solo puedo invitarte a recostarte a mi lado.

Pero avanzas hacia el baño que está a un lado de nuestra habitación y aún desde aquí acostada, te veo viéndote al espejo y veo tu rostro lleno de furia y de tristeza. Veo como te observas frente al espejo, sólo percibo un sentimiento en mí y es la necesidad de sentir tu calor de nuevo acostado a mi lado.

No me interesa si estás enojado con el mundo, con la vida, con el trabajo, conmigo. Sólo ven, recuéstate, abrázame y quédate a mi lado para que juntos nos deshagamos de este día y avancemos al siguiente. Junto podamos superar cada uno de los obstáculos que se nos presenten como lo hemos estado haciendo.

Pero no te recuestas y siento miedo de que decidas no acostarte esta noche a mi lado. Tengo un miedo muy grande de que hoy no vengas a mi lado, de que hoy no te sientes a un lado de mí y me hables. De que hoy no platiquemos, no nos besemos antes de dormir, no hagamos el amor.

Sé muy bien que te hice enojar mi amor, pero no fue mi culpa. A veces la vida nos enfrenta a situaciones que jamás pediríamos, y yo amo todo en ti, tu piel, tu persona, esa masculinidad que me envuelve cada vez que te recuestas a mi lado y me haces sentir de nuevo protegida, mi amor ven, dirígete a la cama y de nuevo bésame. 

No, no te encierres en el baño, no pongas seguro a la puerta, aquí estoy para ti, no me hagas alejarme, sabes que aquí estoy, aquí estaré. Tú me trajiste hasta aquí no puedes hacerme esto. Por favor, no me hagas esto, no abandones las ideas que juntos hemos construido. No abandones el amor que tenemos.

Y abres la puerta, que increíble sensación la de ver tu rostro, aunque lo veo cansado, pálido, enfermo, me da tanto gusto verte, saber que no  me has abandonado por mis errores, por mi descuidos. Pero tus ojos, tienen ese tono oscuro del que me enamore pero no tienen más luz aparte de eso, cuando los vi por primera vez tenían una luz indicadora de tu inteligencia, de tu astucia, pero ahora ya no queda nada de esos ojos, solo se ve en ellos un profundo e interminable orificio sin fondo.

Pero te recuestas a mi lado y me haces sentir tan bien por la sensación de calor corporal que emana de ti y tus lindos labios pronuncian esas palabras “descansa amor”. Y siento tu molestia. ¿Descansa amor? Puedo ver como recuerdas ese instante en donde te dijeron que parecía que yo estaba dormida y tu primer pensamiento fue “estúpidos, ¿cómo pueden creer que está dormida?” no sabían nada, no sabían todo lo que tú conociste de mí. Jamás sabrán las patadas que te daba, los golpes que tenias que aguantar cuando yo dormía, nunca sospecharan de ese deseo ardiente que sentía por ti a media noche y te obligaba a despertar, en ese momento parecía todo menos dormida. Tú lo sabías, tú me conocías suficiente y sabes que en ese momento no era yo, no estaba dormida.

Pero que perfecta decisión tomaste al no dejarme sola, al traerme de nuevo contigo a esta habitación, me limpiaste me bañaste y me juraste permanecer de nuevo conmigo día tras día. Hemos hecho nuestras las noches y me has regalado lo mejor. Pues he podido seguirte disfrutando aun después de mi muerte. Mucho hablan idioteces pero yo no las creo, no siento que perturbes mi descanso, no siento que profanes mi cuerpo ni mi memoria. Al contrario amor, estamos juntos más allá del amor que todos ellos pudieran sentir, y te necesito tanto conmigo, pero no resisto verte sufrir. Sabes que estoy aquí contigo pero no logras sentir mi presencia, tengo que demostrarte que estoy aquí. 

Ahora que estás acostado y que tu llanto te ha agotado tanto hasta el punto de desvanecerte entre mis brazos, sí, esos brazos frios que sientes ahora pero que aun más allá del tiempo y del espacio continúan ardiendo por ti. Estos brazos que te sostienen y en donde has quedado tranquilamente dormido serán tu lugar de descanso y permaneceremos unidos. Sí amor no opongas resistencia mientras mi abrazo toma fuerza, sé que es imposible de imaginar pero has elegido un buen lugar para descansar, mis brazos. Cierra los ojos, imagina de nuevo que no morí, imagina de nuevo que estoy viva. Recuerda de nuevo nuestro amor, siente de nuevo esa pasión por mí. Antes de empezar a volar juntos hacia ese espacio indefinido que quiero investigar contigo. Sólo quiero que disfrutes una última vez, de este abrazo y de este beso que yo te doy a ti.

1 comentario:

  1. Se parece un poco a lo que suelo escribir :)
    Me gustó mucho Serge. Solo una otservación xD
    trata de usar sinónimos para que no repitas tantas veces la misma palabra. En ocasiones es necesario por asi decirlo, repetir la palabra para darle como énfasis, pero en otras debemos emplear sinónimos (esa es mi "critica" constructiva") juasjuas

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